lunes, 6 de enero de 2025

Cruz y salitre

José Dionisio Solórzano / @jdionisioss

A veces cometemos el error de pensar que Puerto La Cruz es una ciudad relativamente joven; que no pasa de unos 80 años. 

Cuando la verdad es muy distinta.


Ya por aquellos años de 1890 (en el siglo XIX) Puerto La Cruz era una pequeña población de pescadores a orillas del Mar Caribe.

Familias como los Espinos, los Charfardets, los Rolando y más tarde la familia Ceccato (con la llegada de su patriarca, Emilio Luis) fueron forjando los pasos iniciales de lo que hoy es Puerto La Cruz.

De ser una aldea de pescadores y agricultores – cercana a la población de Nuestra Señora del Amparo de Los Pozuelos – fue creciendo hasta ser una incipiente metrópolis.

Para 1930 Puerto La Cruz era un asentamiento partido por la mitad; atravesado por la herida de la línea del tren de Naricual – que transportaba carbón hasta el puerto de Guanta –, esa línea que hoy es la Avenida 5 de Julio.

De esa vía del tren nacían las calles Las Flores – hoy Ricauter – y la calle Guate de Cochino – hoy calle Simón Rodríguez –, y terminaban en la playa.

A un lado estaban estas calles, por el otro se extendían grandes cujisales y una laguna – según nos narra Guillermo Bass Méndez en sus Crónicas Portocruzanas.

Fue en este Puerto La Cruz de pescadores y familias de antaño que se decreta el 6 de enero de 1944, por la Asamblea Legislativa del Estado Anzoátegui, la creación del Distrito Sotillo con Puerto La Cruz, como capital, Pozuelos y Guanta (en 1992 se separa del municipio Sotillo).


Ese Puerto La Cruz de la gallera de Agripino Franco y del bar de Luis Emilio Franco; de la familia Notaro y de la Farmacia La Cruz – en lo que hoy es la calle Bolívar – fue abriéndose paso a partir de 1958.

Fue así que fueron creándose barriadas como Colinas del Frío, Sierra Maestra, Tierra Adentro, Isla de Cuba, San José (en tierras que habían sido propiedad de la Creole), Campo Alegre; pero la ciudad no creció solo aquí, sino que subió cerró arriba.

Fue así que se crearon Las Delicias, Las Charas, Chuparín Arriba, Vista El Mar, Valle Verde y otros. 

Se fue levantando una ciudad bajo la tutela de la Cruz, la brisa cargada de salitre y un proceso anárquico y festivo al ritmo del carnaval y bajo los sermones del Padre Quinto.

Una ciudad que tuvo su esplendor y que hoy vive una parálisis; pues pareciera que el siglo XXI no ha llegado aún, que el nuevo milenio nunca arribó hasta estos parajes caribeños y que el Paseo Colón es el último recuerdo de su grandeza de otrora.