lunes, 25 de noviembre de 2019

Batalla del Juncal


Por José Dionisio Solórzano

Opinión-.  Era la mañana del 27 de septiembre de 1816, Francisco Tomás Morales comandante de las fuerzas realistas había salido la víspera de Aragua de Barcelona rumbo a Barcelona, topándose con las fuerzas independentistas  en las adyacencias de esta ciudad. 

Los primeros disparos se detonaron a eso de las ocho de la mañana, y la refriega duró hasta la una de la tarde; cinco horas donde los dos ejércitos dieron demostraciones de valentía, fuerza y sobre todo experticia táctica.

El ejército republicano entró a la sabana a las siete de la mañana, su ala derecha iba comandada por los generales Gregor MacGregor y Carlos Soublette y estaban conformadas por una división de infantería, dos piezas de artillería y varios escuadrones de caballería, éstas bajo el mando del General José Tadeo Monagas, su ala izquierda estaba bajo las órdenes de los generales Pedro María Freites y Manuel Piar, la cual estaba constituida por infantería y artillería, provenientes de Cumaná.

La artillería patriota inició el combate con una descarga sobre la izquierda y reserva de los realistas, mientras el ala derecha española empujaba  a la izquierda de los republicanos; frente a ello, la derecha independentista avanzó alineándose con su izquierda sosteniendo su fuego de infantería y artillería.

El ala derecha republicana, con MacGregor y Soublette a la cabeza, atacó con renovada fuerza a la izquierda de los comandados por Morales. En medio de la polvo, los gritos y las descargas de fusiles y artilleros, MacGregor se dirigió al Batallón Honor con las siguientes palabras: “Soldados avanzad a la bayoneta, Venced o morid”…

Así los patriotas cargaron contra sus enemigos; a la par el general Monagas hacía lo propio con su caballería, penetrando el flanco izquierdo realista y pasando al centro y retaguardia de la formación de éstos, lo que ocasionó la derrota realista, quienes se retiraron en desorden y en plena desesperación.

Luego de este triunfo, en la Batalla de El Juncal, Manuel Piar tomó a su ejército y lo dirigió hacia el sur, donde uniría sus fuerzas con las de Manuel Cedeño para iniciar la Campaña de Guayana y empezar una nueva etapa en la Guerra por la Independencia.

La Batalla del Juncal fue una de las mejores demostraciones de bravura y acción táctica de aquellos que lucharon por la liberación de Venezuela. Un episodio que siempre deberíamos recordar.

¡Vive la historia, vive el desafío de aprender!



Batalla de los Alacranes


Por José Dionisio Solórzano

Opinión-.  Las tropas patriotas no venían de su mejor momento; el fracaso de la Expedición de Los Cayos, organizada desde Haití, fue un rotundo golpe para la causa independentista.

Luego del revés del desembarco quedaron en Ocumare, la república sufrió bajas sensibles y la falta de 1.000 cañones y 6.000 fusiles, no obstante el General Gregor MacGregor inició la llamada Retirada de los Seiscientos, dirigió su ejército rumbo al oriente venezolano, topándose en su camino con las fuerzas leales al Rey de España.

En las cercanías de la población de El Chaparro, en lo que hoy es el estado Anzoátegui, el ejército republicano, compuesto por 500 jinetes, 600 infantes y 200 soldados indígenas, que conformaron una especie de cuerpo auxiliar, a cargo de los caciques Maraure y Tupepe, libraron combate.

Los patriotas tuvieron que verse las caras, aquel seis de septiembre de 1816, con una columna de 1.000 hombres bajo las órdenes del Coronel Rafael López.

MacGregor dispuso sus fuerzas  e inició las descargas contra de un enemigo que no pudo maniobrar en medio del terreno de combate, resultando derrotados en las primeras refriegas del enfrentamiento.
Gracias al apoyo de la fuerza auxiliar conformada por guerreros indígenas se alcanzó la victoria que significó el despeje del camino patriota hacia Barcelona y una derrota inesperada para las fuerzas realistas.

Este episodio fue conocido como la Batalla de los Alacranes o del Alacrán, que resultó en 500 soldados muertos y unos 300 prisioneros.

Lo más transcendental de ésta acción fue que se logró alcanzar algo que los patriotas estaban necesitando con urgencia, es decir, gran cantidad de material de guerra, fusiles, municiones, un cañón con sus pertrechos y muchos caballos.

Los independentistas agradecieron el apoyo de los pobladores indígenas quienes a través de sus caciques recibieron aportes en alimentos, caballos y más enseres.

Gracias a esta victoria, los sobrevivientes del enemigo se dispersaran en todas direcciones.

Éste fue el primer paso para que el ejército patriota lograra la del territorio de Barcelona.

¡Vive la historia, vive el desafío de aprender!

lunes, 11 de noviembre de 2019

Conversaciones sobre Páez


Opinión-.  Hace unos días estuve conversando con el buen amigo Pedro Pablo Acuña sobre la figura del General José Antonio Páez; en esa tertulia dialogamos sobre ciertas curiosidades en la historia de este gran personaje de nuestra historia.

Le comenté que de acuerdo con algunas lecturas existen varias tradiciones populares venezolanas que tienen un origen puntual en la vida pública de Páez, quien fue por años el hombre fuerte de la política venezolana.

Por ejemplo, en aquella década de 1830 Páez siendo Presidente de la República se levantó un día y dijo que en Nazareno de San Pablo, de gran veneración en la Caracas de entonces y de ahora, le había concedido un milagro… Aunque nadie supo qué clase de milagro le hizo el Cristo, ese año el General-Presidente acudió a la procesión de Semana Santa vestido de morado.

Acto seguido, el próximo año todos los políticos del país, sobre todo aquellos que le gusta jalar mecate en la sombra, se empezaron a vestir de nazareno, surgiendo así una tradición que aún persiste en nuestra sociedad moderna.

Otro detalle histórico es que la santa patrona del Ejército venezolano es la Virgen del Carmen, y esto también tiene su raíz en las creencias del General Páez, quien en vida era un ferviente devoto a la advocación mariana de El Carmen.

Se dice que cuando Páez agonizaba en su exilio en Nueva York, pidió que lo colocasen en el suelo para morir allí. ¿La razón? La creencia, en aquel entonces, entre los seguidores de la Virgen de El Carmen era que al fallecer la santísima Madre de Dios iba por ellos y tomaba sus almas para ascender con ellas, sin que pasase por el purgatorio.

Otra tercera curiosidad histórica, es aquel episodio cuando una conocida señora de sociedad de Caracas le respondiera a una insidiosa amiga que: “Mi esposo no me engaña, simplemente sigue el ejemplo de Bolívar con Manuelita y de Páez con Barbarita”, en alusión de las queridas de aquellos prohombres de la independencia de Venezuela.

Estas narraciones nos describen a la perfección el impacto de la figura de Páez en nuestra historia, nos confirman que él, a pesar de la grandeza de Bolívar y de la proyección internacional de Francisco de Miranda, fue el padre fundador de la venezolanidad.

Sí, el ser venezolano tienen una serie de principios y orígenes que datan de las culturas ancestrales, del impacto de los conquistadores españoles y de la presencia de los africanos; sin embargo, la segunda parte de la construcción de la venezolanidad tiene una relación significativa de lo que fue Páez para los primeros años de la república.

José Antonio Páez, a pesar de su gloria histórica y de haber muerto hace tantos años, en los últimas dos décadas ha librado otra batalla, la de la infamia. Sí, 200 años después de sus gestas, una tendencia política lo trajo a colación, lo satanizó y criminalizó, hasta tal punto que, como me decía el amigo Pedro Pablo, sigue aún vetado en algunas instancias públicas.

¡Vive la historia, vive el desafío de aprender!

lunes, 4 de noviembre de 2019

Entrevista a la “Negra Matea”


José Dionisio Solórzano (@jdionisioss)

Opinión-.  La increíble longevidad de “La Negra Matea”, quien llegó hasta los 110 años de edad, permitió que sobreviviera hasta el punto de ser entrevistada por lo que pudiéramos llamar un periodista “moderno”.

La testigo de gran parte de los sucesos acaecidos durante la Guerra de Independencia fue entrevistada en 1883 por el periodista colombiano Manuel Briceño, quien pudo conocer de viva voz de la negra episodios importantes de nuestro pasado nacional.

A continuación  parte de la entrevista: Vestida de zaraza, limpia y bien aplanchada la ropa y con un pañuelo de hilo atado a la cabeza, llevando en la mano un grueso bastón así encontramos a Matea Bolívar, una de las domésticas de la Casa de los Bolívar, conocidos mantuanos de la Provincia de Venezuela.

Periodista Manuel Briceño (MB): ¿Cómo se llama usted?
Negra Matea (NM): Matea Bolívar,  del servicio de mi amo Bolívar.

MB: ¿En dónde nación usted?
NM: En el llano, en el pueblo de San José.

MB: ¿De cuántos años vino a Caracas?
NM: Como que eran cuatro años.

MB: ¿A dónde vino?
NM: A la casa de mis amos, en la Plaza San Jacinto, onde nació mi amo Bolívar.

MB: ¿Cómo era la casa?
NM: Era alta y se cayó cuando el terremoto.

MB: ¿Quiénes vivían en la casa?
NM: En la parte alta vivía mi amo Juan Vicente, y en la baja mi ama Concepción

MB: ¿En dónde nació Bolívar?
NM: En la alcoba de la sala.

MB: ¿Quién crió a Bolívar?
NM: Lo crió Hipólita, y yo lo alzaba y jugaba con él.

MB: ¿Usted estuvo en algún combate?
NM: Estuve en la pelea de San Mateo con el niño Ricaurte.

MB: ¿En dónde estaba usted en San Mateo?
NM: En el trapiche, cuando los españoles bajaban del cerro. El niño Ricaurte mandó salir la gente y fue a la cocina, y le pidió un tizón de candela a la niña Petrona y nos mandó a salir por el solar.

MB: ¿Usted vio lo que hizo Ricaurte?
NM: Subió al mirador donde estaba la polvorera.

MB: ¿A dónde se fueron ustedes?
NM: Cuando corríamos por el pueblo onde estaban peleando, estalló el trapiche y a nosotros nos metieron en una iglesia.

MB: ¿Qué dijo Bolívar?
NM: Yo no oí conversar a mi amo porque nosotros no nos metíamos en las conversaciones de los blancos.

MB: ¿Para qué le dio fuego Ricaurte a la pólvora?
NM: Pues para defenderse y defender a los demás.

MB: ¿Y usted, por qué es Bolívar?
NM: Porque mi padre y mi madre fueron Bolívar, y yo tengo el apellido de mi amo.

Esta entrevista es una joya histórica, su simpleza solo se compara con el significado por lo dicho por aquella mujer que cargó en brazos al Libertador y ayudó, junto a la negra Hipólita, a criar a quien más tarde se convertiría en el gran hombre de todo un continente.

Estas son las pequeñas cosas que hacen grande a la historia. Son las anécdotas, las circunstancias, las formas lo que enriquecen el pasado y nos ayudan a comprender el presente.

¡Vive la historia, vive el desafío de aprender!