Por José Dionisio Solórzano
Opinión-. Era la mañana del 27 de septiembre de 1816,
Francisco Tomás Morales comandante de las fuerzas realistas había salido la
víspera de Aragua de Barcelona rumbo a Barcelona, topándose con las fuerzas
independentistas en las adyacencias de esta
ciudad.
Los primeros disparos se
detonaron a eso de las ocho de la mañana, y la refriega duró hasta la una de la
tarde; cinco horas donde los dos ejércitos dieron demostraciones de valentía,
fuerza y sobre todo experticia táctica.
El ejército republicano entró a
la sabana a las siete de la mañana, su ala derecha iba comandada por los
generales Gregor MacGregor y Carlos Soublette y estaban conformadas por una
división de infantería, dos piezas de artillería y varios escuadrones de
caballería, éstas bajo el mando del General José Tadeo Monagas, su ala
izquierda estaba bajo las órdenes de los generales Pedro María Freites y Manuel
Piar, la cual estaba constituida por infantería y artillería, provenientes de
Cumaná.
La artillería patriota inició el
combate con una descarga sobre la izquierda y reserva de los realistas,
mientras el ala derecha española empujaba
a la izquierda de los republicanos; frente a ello, la derecha
independentista avanzó alineándose con su izquierda sosteniendo su fuego de
infantería y artillería.
El ala derecha republicana, con
MacGregor y Soublette a la cabeza, atacó con renovada fuerza a la izquierda de
los comandados por Morales. En medio de la polvo, los gritos y las descargas de
fusiles y artilleros, MacGregor se dirigió al Batallón Honor con las siguientes
palabras: “Soldados avanzad a la bayoneta, Venced o morid”…
Así los patriotas cargaron contra
sus enemigos; a la par el general Monagas hacía lo propio con su caballería,
penetrando el flanco izquierdo realista y pasando al centro y retaguardia de la
formación de éstos, lo que ocasionó la derrota realista, quienes se retiraron
en desorden y en plena desesperación.
Luego de este triunfo, en la
Batalla de El Juncal, Manuel Piar tomó a su ejército y lo dirigió hacia el sur,
donde uniría sus fuerzas con las de Manuel Cedeño para iniciar la Campaña de
Guayana y empezar una nueva etapa en la Guerra por la Independencia.
La Batalla del Juncal fue una de
las mejores demostraciones de bravura y acción táctica de aquellos que lucharon
por la liberación de Venezuela. Un episodio que siempre deberíamos recordar.
¡Vive la historia, vive el desafío
de aprender!