lunes, 11 de noviembre de 2019

Conversaciones sobre Páez


Opinión-.  Hace unos días estuve conversando con el buen amigo Pedro Pablo Acuña sobre la figura del General José Antonio Páez; en esa tertulia dialogamos sobre ciertas curiosidades en la historia de este gran personaje de nuestra historia.

Le comenté que de acuerdo con algunas lecturas existen varias tradiciones populares venezolanas que tienen un origen puntual en la vida pública de Páez, quien fue por años el hombre fuerte de la política venezolana.

Por ejemplo, en aquella década de 1830 Páez siendo Presidente de la República se levantó un día y dijo que en Nazareno de San Pablo, de gran veneración en la Caracas de entonces y de ahora, le había concedido un milagro… Aunque nadie supo qué clase de milagro le hizo el Cristo, ese año el General-Presidente acudió a la procesión de Semana Santa vestido de morado.

Acto seguido, el próximo año todos los políticos del país, sobre todo aquellos que le gusta jalar mecate en la sombra, se empezaron a vestir de nazareno, surgiendo así una tradición que aún persiste en nuestra sociedad moderna.

Otro detalle histórico es que la santa patrona del Ejército venezolano es la Virgen del Carmen, y esto también tiene su raíz en las creencias del General Páez, quien en vida era un ferviente devoto a la advocación mariana de El Carmen.

Se dice que cuando Páez agonizaba en su exilio en Nueva York, pidió que lo colocasen en el suelo para morir allí. ¿La razón? La creencia, en aquel entonces, entre los seguidores de la Virgen de El Carmen era que al fallecer la santísima Madre de Dios iba por ellos y tomaba sus almas para ascender con ellas, sin que pasase por el purgatorio.

Otra tercera curiosidad histórica, es aquel episodio cuando una conocida señora de sociedad de Caracas le respondiera a una insidiosa amiga que: “Mi esposo no me engaña, simplemente sigue el ejemplo de Bolívar con Manuelita y de Páez con Barbarita”, en alusión de las queridas de aquellos prohombres de la independencia de Venezuela.

Estas narraciones nos describen a la perfección el impacto de la figura de Páez en nuestra historia, nos confirman que él, a pesar de la grandeza de Bolívar y de la proyección internacional de Francisco de Miranda, fue el padre fundador de la venezolanidad.

Sí, el ser venezolano tienen una serie de principios y orígenes que datan de las culturas ancestrales, del impacto de los conquistadores españoles y de la presencia de los africanos; sin embargo, la segunda parte de la construcción de la venezolanidad tiene una relación significativa de lo que fue Páez para los primeros años de la república.

José Antonio Páez, a pesar de su gloria histórica y de haber muerto hace tantos años, en los últimas dos décadas ha librado otra batalla, la de la infamia. Sí, 200 años después de sus gestas, una tendencia política lo trajo a colación, lo satanizó y criminalizó, hasta tal punto que, como me decía el amigo Pedro Pablo, sigue aún vetado en algunas instancias públicas.

¡Vive la historia, vive el desafío de aprender!

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