Opinión-. Hace unos días estuve conversando con el buen
amigo Pedro Pablo Acuña sobre la figura del General José Antonio Páez; en esa
tertulia dialogamos sobre ciertas curiosidades en la historia de este gran
personaje de nuestra historia.
Le comenté que de acuerdo con
algunas lecturas existen varias tradiciones populares venezolanas que tienen un
origen puntual en la vida pública de Páez, quien fue por años el hombre fuerte
de la política venezolana.
Por ejemplo, en aquella década de
1830 Páez siendo Presidente de la República se levantó un día y dijo que en
Nazareno de San Pablo, de gran veneración en la Caracas de entonces y de ahora,
le había concedido un milagro… Aunque nadie supo qué clase de milagro le hizo el
Cristo, ese año el General-Presidente acudió a la procesión de Semana Santa vestido
de morado.
Acto seguido, el próximo año
todos los políticos del país, sobre todo aquellos que le gusta jalar mecate en
la sombra, se empezaron a vestir de nazareno, surgiendo así una tradición que
aún persiste en nuestra sociedad moderna.
Otro detalle histórico es que la
santa patrona del Ejército venezolano es la Virgen del Carmen, y esto también tiene
su raíz en las creencias del General Páez, quien en vida era un ferviente
devoto a la advocación mariana de El Carmen.
Se dice que cuando Páez agonizaba
en su exilio en Nueva York, pidió que lo colocasen en el suelo para morir allí.
¿La razón? La creencia, en aquel entonces, entre los seguidores de la Virgen de
El Carmen era que al fallecer la santísima Madre de Dios iba por ellos y tomaba
sus almas para ascender con ellas, sin que pasase por el purgatorio.
Otra tercera curiosidad
histórica, es aquel episodio cuando una conocida señora de sociedad de Caracas
le respondiera a una insidiosa amiga que: “Mi esposo no me engaña, simplemente
sigue el ejemplo de Bolívar con Manuelita y de Páez con Barbarita”, en alusión
de las queridas de aquellos prohombres de la independencia de Venezuela.
Estas narraciones nos describen a
la perfección el impacto de la figura de Páez en nuestra historia, nos
confirman que él, a pesar de la grandeza de Bolívar y de la proyección internacional
de Francisco de Miranda, fue el padre fundador de la venezolanidad.
Sí, el ser venezolano tienen una
serie de principios y orígenes que datan de las culturas ancestrales, del
impacto de los conquistadores españoles y de la presencia de los africanos; sin
embargo, la segunda parte de la construcción de la venezolanidad tiene una
relación significativa de lo que fue Páez para los primeros años de la
república.
José Antonio Páez, a pesar de su
gloria histórica y de haber muerto hace tantos años, en los últimas dos décadas
ha librado otra batalla, la de la infamia. Sí, 200 años después de sus gestas,
una tendencia política lo trajo a colación, lo satanizó y criminalizó, hasta
tal punto que, como me decía el amigo Pedro Pablo, sigue aún vetado en algunas
instancias públicas.
¡Vive la historia, vive el
desafío de aprender!
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