Por José Dionisio Solórzano
Opinión-. Frente
a frente, las fuerzas del General realista Don Pablo Morillo y las del Libertador
Simón Bolívar. Dos ejércitos formidables y separados por el río Arauca, pero
que en aquella oportunidad no se midieron en el campo de batalla, gracias a la
genta de las Queseras del Medio protagonizada por el General José Antonio Páez.
El día 27 de marzo de 1819,
después de la acción de trapiche de Gamarra, el Libertador se trasladó al
margen opuesta del río Arauca, y levantó su campamento en el área conocida como
Potreritos Marrereños, mientras que Morillo hizo lo propio y se ubicó en la
Mata de Herradero a corta distancia del margen izquierda del río, donde se
encontraban los patriotas.
Gracias a las políticas de
espionaje (tema de otro artículo) el General José Antonio Páez supo del plan
diseñado por Morilla que buscaba capturarle. Con conocimiento de las ideas de
los realistas, Páez le propuso a Simón Bolívar otro plan que buscaba sorprender
y neutralizar a los realistas.
Con la venia del Libertador, Páez
tomó a 153 de sus mejores lanceros y cruzó el río. Avanzó hacia la posición de Morillo,
algunos historiadores afirman que Páez ordenó a sus soldados amarrar de las
colas de sus caballos palma para que levantarán una gran polvareda para que
ésta simulara un número mayor de soldados entre sus filas.
Morillo al percatarse del avance
de la pequeña fuerza patriota destacó en su contra a un escuadrón de
carabineros, integrada por unos 200 hombres, comandado por el coronel Narciso
López, para que le hicieron frente a los soldados dirigidos por Páez.
El centauro de los llanos ordenó
al teniente coronel Juan José Rondón que cargase a viva lanza contra el
enemigo, pero que se retirase lo más rápido posible para evitar se envuelto. Y
así lo hizo.
Narciso López al ver a los
patriotas en retirada ordenó a sus carabineros echar pie en tierra, un procedimiento
habitual de esta fuerza, para arremeter en contra de los patriotas. Cuando esto
ocurrió Paéz volvió caras, y se dice que gritó “Vuelvan cara…s” y acometió
sobre el enemigo que se encontraba ahora en una posición desventajosa.
López sorprendido se batió en
retirada, bajo un tremendo desorden. Este movimiento desorganizó a las otras
líneas realistas a tal punto que los carabineros estuvieron a punto de arrollar
a su propia infantería. De esta forma
Morillo perdió la batalla de las Queseras del Medio con un saldo sangriento
para sus fuerzas, mientras que Páez solo sufrió la baja de tres de sus
valerosos lanceros. Los 150 soldados sobrevivientes fueron premiados y ensalzados
por el mismo Libertador quien habló de
los “Bravos de Apure” y quien les otorgó a cada uno la Orden de los
Libertadores.
En cambio, Morillo nuevamente aprendería
de la peor forma que los supuestos “vándalos” a quien debía perseguir y
reducir, no eran tan cobardes ni tan torpes como se creía en el Península
ibérica.
¡Vive la historia, vive el
desafío de aprender!