José Dionisio Solórzano (@jdionisioss)
Opinión-. ¿Qué
eran los hospitales en los tiempos de la Colonia? Para responder esta pregunta
vamos rápidamente a consultar el Diccionario
de Autoridades de la Real Academia Española, que en su cuarto tomo de 1734,
define que los hospitales son: “La casa
donde se reciben a los pobres enfermos, pasajeros y peregrinos, y se cura de
las enfermedades que padecen, asistiéndolos a expensas de las rentas que tiene
el hospital, o de las limosnas que recogen”.
Los Hospitales en aquellos días
de los siglos XVI y XVII, eran especie de refugios que sustituían al hogar, y
donde personas sin familia iban a ser curados de los diversos males que
padecían; eran albergues para la sanación donde la Iglesia Católica tuvo un
papel muy importante.
A pesar de la ausencia de
documentación, podemos recoger la existencia de centros hospitalarios en varios
puntos del país; para mediados del siglo XVI en la Provincia de Venezuela por
lo menos existía dos hospitales, uno en Cubagua y otro en Coro.
De acuerdo con la información que
se conoce el establecimiento de hospitales fue creciendo de la siguiente forma:
1565 en Barquisimeto, 1602 en Caracas, 1625 en El Tocuyo y 1681 en Carora. No
obstante, la mayoría de estos centros prestaban un servicio sumamente precario,
debido a que cada uno solamente poseía una media docena de camas en
instalaciones alquiladas a expensas de las rentas de la Iglesia.
La Iglesia Católica sostuvo la
construcción y mantenimiento operativo de los hospitales, a lo largo de décadas,
a través de dos canales: La entrega de recursos mediante el uso de los
dividendos de sus rentas, o mediante la solicitud de limosnas o diezmos a la
feligresía.
El obispo Mariano Martín durante
su visita pastoral a la Diócesis de Caracas, entre 1781 y 1784, hizo una
exhaustiva prédica y exhorto a los católicos a mostrar caridad en torno a los
Hospitales, a sabiendas del estado paupérrimo de la mayoría de los centros de
salud de la época.
De las once instalaciones hospitalarias
existentes en la época del recorrido del mencionado Obispo, sólo en dos había médicos tratantes, y se debía costear sus gastos a expensas de
la caridad pública.
“…no hay médico destinado a este hospital por no haberlo en la ciudad, y
sólo por algún sujeto curioso se hacen algunas aplicaciones”, escribía el
obispo Martí en alusión de otros centros de salud.
Para 1780 existían hospitales en
Coro, Maracaibo, Caracas, Carora, El Tocuyo, Barquisimeto, Trujillo, San
Sebastián, San Felipe, La Guaira y Valencia y todos eran atendidos por
religiosos, por tal motivo la atención de las necesidades espirituales se
realizaban a la par de las médicas. Es decir, el alma era tan importante como
el cuerpo.
El mayor hospital de todos fue el
Señor San Pablo de Caracas, también llamado Hospital Real, que fue fundado en 1602
y que dependió de la Iglesia desde esta fecha hasta 1742, año en que fue pasado
al Patronato Real por la Real Célula.
Para 1768 el Hospital de San
Pablo, que estaba justo detrás de la Iglesia de San Pablo Eremita, ya contaba
con 45 camas para atender a pacientes de sexo masculino, ya que las mujeres
eran sanadas en el Hospital de La
Caridad fundado en 1691.
La historia de los hospitales y
de la salud pública en Venezuela no se puede escribir sin mencionar el papel de
religiosos, monjas, sacerdotes y obispos, que veían en la curación de los
enfermos una obra pía que se debía cumplir a como diera lugar.
¡Vive la historia, vive el
desafío de aprender!
No hay comentarios:
Publicar un comentario