martes, 17 de septiembre de 2019

Batalla de Mucuritas


Por José Dionisio Solórzano

Opinión-.   Había iniciado el año 1817, el Teniente General Don Pablo Morillo había ingresado en territorio venezolano luego de sojuzgar a los independentistas en la Nueva Granada (actual Colombia); venía decidido a repetir la hazaña en la Provincia de Venezuela y someter a lo que llamaban “los bandidos” que seguían a Simón Bolívar.

Entró con un formidable ejército, el mismo que había sometido a los neogranadinos. Una de sus divisiones estaba al mando del Coronel Miguel De la Torre y Pando, el día 27 de enero éste había acampado con 1.800 hombres en el Hato El Frío, y el día 28 de enero se enfrentaría a los lanceros comandados por el General José Antonio Páez.

Ese 28 De la Torre llegaría a la sabana de Mucuritas, allí dispuso a sus 1.000 infantes y sus 800 caballos. Frente a él, Páez arribó con 1.100 jinetes, los cuáles dividió en tres líneas: la primera a cargo de Ramón Nonato Pérez, la segunda guiada por Doroteo Hurtado y Rafael Rosales y la tercera bajo la dirección de Cruz Carillo.

Los realistas dispusieron sus unidades de la siguiente forma: Una columna de cazadores en posición de batalla de a cuatro en fondo, el tercer batallón de Numancia, en columna cerrada, se posicionó en la retaguardia de aquél y el otro en la retaguardia como reserva.

Además, De la Torre colocó dos escuadrones de húsares a la izquierda del campo de batalla, y otro en su retaguardia como reserva.

Con este planteamiento de batalla, el coronel ibérico avanzó y abrió fuego en contra de los patriotas. En respuesta, José Antonio Páez ordenó a la primera línea, a cargo de Ramón Nonato Pérez, cargar con vigor contra el enemigo, sin embargo tenía la orden que a media distancia se dividieran a derecha e izquierda para atacar el flanco de caballería que formaba las alas de infantería enemiga.

Páez había ordenado a sus hombres que al ser rechazados por los españoles efectuasen un repliegue en aparente derrota, y que volviesen caras cuando notasen que la segunda línea patriotas, bajo la conducción de Doroteo Hurtado y Rafael Rosales, entrara en batalla contra la retaguardia de la caballería enemiga, la cual se encontraba en ese momento en plena persecución de la primera línea patriótica.

La maniobra pensada por Páez se llevó adelante a la perfección, lo que dejó a De la Torre sin caballería y con 200 húsares de bajas, el español tenía unas fuerzas diezmadas e incomunicadas de lo que restaba de infantería.

Y para completar la estrategia, Páez había dispuesto que 50 de sus soldados, dieran fuego a la sabana, la cual rápidamente se extendió dejando a la infantería realista envuelta en llamas.

Solo la pericia del comandante español y sus nervios de acero lograron evitar que la derrota fuera aún más espantosa. De la Torre ordenó a sus soldados de a pie a que se apoyaran en una cañada cercana para impedir que murieran abrazados.

Los españoles marcharon en franca retirada hacia el paso de El Frío, hasta donde los persiguió las huestes de Páez, solo la protección de un bosque cercano le dio el abrigo final a los hombres de De la Torre.

De esta forma, luego de una táctica de engaño exitosa y de maniobras efectivas, aparte de 14 cargas de caballería, José Antonio Páez les propinaría a los vencedores de Nueva Granada una de sus primeras derrotas en suelo venezolano.

¡Vive la historia, vive el desafío de aprender!






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