José Dionisio Solórzano (@jdionisioss)
Opinión-. El pelotón de fusilamiento tomó posición. Con
la cabeza erguida, la dignidad intacta y el coraje en la cúspide salió del
calabozo el condenado a muerte; su paso era marcial y decidido, al estar frente
del escuadrón que iba a ejecutar la orden de “fuego”, como por un gesto de
última bravura y, como retando a quien dio la orden de su enjuiciamiento, se
negó a colocarse la venda en los ojos.
Y justo cuando se escuchó la
metralla de los fusiles, y cuando se palpaba el olor de la pólvora en el aire,
se escuchó su voz firme y gigante diciendo: ¡Viva la Patria!
De esta forma, el Generalísimo
invicto, “libertador de Guayana”, Manuel Carlos María Piar Gómez, fallecería al
ser condenado por traición y sedición. Con su muerte, las facciones que
rivalizaban por la jefatura política y militar de la Guerra de Independiente
cesarían y el General Simón Bolívar se consolidaría como jefe supremo de la
lucha por la libertad.
Y, ¿cuál fue la acusación contra
Piar? Aquel 16 de octubre de 1817 había sido el punto final de un proceso de
rivalidad y lucha interna por el control del movimiento por la Independencia.
Recordemos que en mayo de ese mismo año se había reunido en Cariaco un Congreso integrado por
jefes republicanos disidentes a Bolívar, desde donde el General Santiago Mariño
desconoció el liderazgo de aquél.
Piar participó en aquel
congreso, además el general nacido en
Williemstad, en Curazao venía de haber protagonizado una campaña abrumadora
de victorias; con las batidas en Barcelona, Carúpano, El Juncal, Valle de la
Pascua, Paso del Caura, Puga y finalmente sellado la liberación de Guayana con
la Batalla de San Felix.
Tenía bajo sitio a Angostura y a
Guayana La Vieja, cuando tuvo que entregarle el mando de sus fuerzas a Simón
Bolívar, cosa que hizo a regañadientes. A parte el Libertador, al asumir el control
de las fuerzas patriotas, renegó a puestos sin importancia a Piar, hiriéndole
aún más el ego.
Manuel Piar decide abandonar el
ejército, no obstante según las denuncias que llegan hasta Bolívar, vía el
General José Francisco Bermúdez, se conoció que había presuntamente empezado a
intrigar para deponer al Libertador del mandato de las fuerzas republicanas.
Bolívar, con sus oídos llenos de
acusaciones e intrigas de terceros, ordenó a Manuel Cedeño que capturase a Piar
en Aragua de Maturín, y giró instrucciones al General Carlos Soublette para que
instruyera el proceso por “crímenes de insubordinado” contra del héroe de El
Juncal, y designó al también nativo de Curazao, el Almirante Luis Brión, como
presidiera el Consejo de Guerra.
Ahora bien, para algunos
historiadores, una de las molestias, exteriorizadas públicamente por el General
Piar, se centraba en la posición de estar recibiendo órdenes de Bolívar, a
quien consideraba un citadino blanco de
Caracas, que no representaba realmente los intereses populares; esta versión se
desprende de la supuesta condición de mulato de Piar.
En esta misma línea de ideas está
la tesis de la “Guerra de Colores”, la cual estimaba una revolución de pardos
(mestizos) en contra del control político de los blancos criollos. Tal vez, estas
ideas surgieron en Manuel Piar durante su estadía por Haití y, por haber analizado
la lucha de los negros haitianos en contra del dominio francés.
Ya hubiese sido por ansias de
poder, por celos políticos y/o militares, o por la simple incompatibilidad entre Piar y
Bolívar, el fusilamiento del primero fortaleció al segundo. Es menester indicar
que luego de la muerte del libertador de Guayana, los azuzadores de divisiones
como el General Mariño, el General Bermúdez y General José Antonio Páez se
sometieron a la fuerza de Simón Bolívar.
¡Vive la historia, vive el desafío de
aprender!
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