lunes, 14 de octubre de 2019

Fusilamiento de Piar


José Dionisio Solórzano (@jdionisioss)

Opinión-.  El pelotón de fusilamiento tomó posición. Con la cabeza erguida, la dignidad intacta y el coraje en la cúspide salió del calabozo el condenado a muerte; su paso era marcial y decidido, al estar frente del escuadrón que iba a ejecutar la orden de “fuego”, como por un gesto de última bravura y, como retando a quien dio la orden de su enjuiciamiento, se negó a colocarse la venda en los ojos.

Y justo cuando se escuchó la metralla de los fusiles, y cuando se palpaba el olor de la pólvora en el aire, se escuchó su voz firme y gigante diciendo: ¡Viva la Patria!

De esta forma, el Generalísimo invicto, “libertador de Guayana”, Manuel Carlos María Piar Gómez, fallecería al ser condenado por traición y sedición. Con su muerte, las facciones que rivalizaban por la jefatura política y militar de la Guerra de Independiente cesarían y el General Simón Bolívar se consolidaría como jefe supremo de la lucha por la libertad.

Y, ¿cuál fue la acusación contra Piar? Aquel 16 de octubre de 1817 había sido el punto final de un proceso de rivalidad y lucha interna por el control del movimiento por la Independencia. Recordemos que en mayo de ese mismo año se había  reunido en Cariaco un Congreso integrado por jefes republicanos disidentes a Bolívar, desde donde el General Santiago Mariño desconoció el liderazgo de aquél.

Piar participó en aquel congreso,  además el general  nacido en  Williemstad, en Curazao venía de haber protagonizado una campaña abrumadora de victorias; con las batidas en Barcelona, Carúpano, El Juncal, Valle de la Pascua, Paso del Caura, Puga y finalmente sellado la liberación de Guayana con la Batalla de San Felix.

Tenía bajo sitio a Angostura y a Guayana La Vieja, cuando tuvo que entregarle el mando de sus fuerzas a Simón Bolívar, cosa que hizo a regañadientes. A parte el Libertador, al asumir el control de las fuerzas patriotas, renegó a puestos sin importancia a Piar, hiriéndole aún más el ego.

Manuel Piar decide abandonar el ejército, no obstante según las denuncias que llegan hasta Bolívar, vía el General José Francisco Bermúdez, se conoció que había presuntamente empezado a intrigar para deponer al Libertador del mandato de las fuerzas republicanas.

Bolívar, con sus oídos llenos de acusaciones e intrigas de terceros, ordenó a Manuel Cedeño que capturase a Piar en Aragua de Maturín, y giró instrucciones al General Carlos Soublette para que instruyera el proceso por “crímenes de insubordinado” contra del héroe de El Juncal, y designó al también nativo de Curazao, el Almirante Luis Brión, como presidiera el Consejo de Guerra.

Ahora bien, para algunos historiadores, una de las molestias, exteriorizadas públicamente por el General Piar, se centraba en la posición de estar recibiendo órdenes de Bolívar, a quien  consideraba un citadino blanco de Caracas, que no representaba realmente los intereses populares; esta versión se desprende de la supuesta condición de mulato de Piar.

En esta misma línea de ideas está la tesis de la “Guerra de Colores”, la cual estimaba una revolución de pardos (mestizos) en contra del control político de los blancos criollos. Tal vez, estas ideas surgieron en Manuel Piar durante su estadía por Haití y, por haber analizado la lucha de los negros haitianos en contra del dominio francés.

Ya hubiese sido por ansias de poder, por celos políticos y/o militares, o  por la simple incompatibilidad entre Piar y Bolívar, el fusilamiento del primero fortaleció al segundo. Es menester indicar que luego de la muerte del libertador de Guayana, los azuzadores de divisiones como el General Mariño, el General Bermúdez y General José Antonio Páez se sometieron a la fuerza de Simón Bolívar.

 ¡Vive la historia, vive el desafío de aprender!

No hay comentarios:

Publicar un comentario