martes, 1 de octubre de 2019

Toma de Puerto Cabello


José Dionisio Solórzano (@jdionisioss)

Opinión-.  El Castillo de Puerto Cabello fue la última plaza fuerte en manos de los realistas en territorio venezolano; desde 1812 hasta 1823 estas instalaciones militares, la más importante de Venezuela, fue centro de operaciones de aquellos que defendían los derechos de la corona española sobre territorio venezolano.

En 1812, luego de un movimiento sedicioso, la plaza cayó en manos realistas, y provocó la caída de la Primera República y la famosa expresión del Teniente General Francisco de Miranda: “la república quedó herida en el corazón”.

Todos los intentos por recuperar Puerto Cabello fueron estériles, hasta aquel mes de noviembre de 1823, cuando el General José Antonio Páez sitió la plaza.

Durante el sitio, las tropas patriotas hallaron en la playa de Borburata, cerca del castillo, unas pisadas humanas que se originaban desde un manglar próximo. Páez ordenó una investigación y a corto tiempo ya tenía prisionero a un esclavo de un oficial realista, quien confesó que todas las noches salía del castillo, por orden de su amo, a buscar provisiones en el pueblo y monitorear las posiciones realistas, y para ello atravesaba el manglar y aprovechaba un vado existente en el camino.

Con la información confirmada, de un acceso al castillo por el manglar; el General  José Antonio Páez ideó un plan de ataque.

El 7 de noviembre de 1823 Páez ordenó, desde muy temprano en la mañana, hacer preparativos en la artillería, como una maniobra de distracción y engaño. Mientras tanto dispuso que dos compañías de infantería y 50 lanceros, al mando del teniente coronel Francisco Farfán, tomasen los baluartes Princesa y Príncipe.

Otra compañía de infantería y 25 lanceros debían ocupar el muelle, según el plan de Páez, mientras otros dos más debían tomar las baterías El Corito y Constitución. Además, el teniente coronel brasileño José Abreu e Lima con 15 soldados tenía la encomienda de ocupar la puerta de la Estacada. Y, la reserva quedaría constituida por una compañía de cazadores.

Así todo dispuesto, a las 10 de la noche inició la operación. El movimiento por el manglar tardó 4 horas, pero el asalto se ejecutó a la perfección; ya a las 2 de la mañana del día 8 de noviembre la plaza estaba tomada, a pesar de los desesperados y audaces esfuerzos del brigadier realista Sebastián de la Calzada. 

Los patriotas hicieron presos a 56 oficiales, 539 efectivos de tropas, unos 620 fusiles y 3.500 quintales de pólvora. Hubo, en el bando realista, 156 muertos y 56 heridos, mientras que en las tropas de Páez solo fallecieron 10 personas y hubo 35 heridos.

Con esta acción militar, terminó definitivamente la presencia militar realista en Venezuela, al perder su último bastión en el territorio.

Y así se escribió, con ingenio y con estrategia, las últimas líneas de la Guerra de Independencia.

¡Vive la historia, vive el desafío de aprender!

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