José Dionisio Solórzano (@jdionisioss)
Opinión-. El Castillo de Puerto Cabello fue la última
plaza fuerte en manos de los realistas en territorio venezolano; desde 1812
hasta 1823 estas instalaciones militares, la más importante de Venezuela, fue
centro de operaciones de aquellos que defendían los derechos de la corona
española sobre territorio venezolano.
En 1812, luego de un movimiento
sedicioso, la plaza cayó en manos realistas, y provocó la caída de la Primera
República y la famosa expresión del Teniente General Francisco de Miranda: “la
república quedó herida en el corazón”.
Todos los intentos por recuperar
Puerto Cabello fueron estériles, hasta aquel mes de noviembre de 1823, cuando
el General José Antonio Páez sitió la plaza.
Durante el sitio, las tropas
patriotas hallaron en la playa de Borburata, cerca del castillo, unas pisadas
humanas que se originaban desde un manglar próximo. Páez ordenó una
investigación y a corto tiempo ya tenía prisionero a un esclavo de un oficial
realista, quien confesó que todas las noches salía del castillo, por orden de
su amo, a buscar provisiones en el pueblo y monitorear las posiciones
realistas, y para ello atravesaba el manglar y aprovechaba un vado existente en
el camino.
Con la información confirmada, de
un acceso al castillo por el manglar; el General José Antonio Páez ideó un plan de ataque.
El 7 de noviembre de 1823 Páez
ordenó, desde muy temprano en la mañana, hacer preparativos en la artillería,
como una maniobra de distracción y engaño. Mientras tanto dispuso que dos
compañías de infantería y 50 lanceros, al mando del teniente coronel Francisco
Farfán, tomasen los baluartes Princesa y Príncipe.
Otra compañía de infantería y 25
lanceros debían ocupar el muelle, según el plan de Páez, mientras otros dos más
debían tomar las baterías El Corito y Constitución. Además, el teniente coronel
brasileño José Abreu e Lima con 15 soldados tenía la encomienda de ocupar la
puerta de la Estacada. Y, la reserva quedaría constituida por una compañía de
cazadores.
Así todo dispuesto, a las 10 de
la noche inició la operación. El movimiento por el manglar tardó 4 horas, pero
el asalto se ejecutó a la perfección; ya a las 2 de la mañana del día 8 de
noviembre la plaza estaba tomada, a pesar de los desesperados y audaces
esfuerzos del brigadier realista Sebastián de la Calzada.
Los patriotas hicieron presos a 56
oficiales, 539 efectivos de tropas, unos 620 fusiles y 3.500 quintales de
pólvora. Hubo, en el bando realista, 156 muertos y 56 heridos, mientras que en
las tropas de Páez solo fallecieron 10 personas y hubo 35 heridos.
Con esta acción militar, terminó
definitivamente la presencia militar realista en Venezuela, al perder su último
bastión en el territorio.
Y así se escribió, con ingenio y
con estrategia, las últimas líneas de la Guerra de Independencia.
¡Vive la historia, vive el
desafío de aprender!
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